La crisis mundial y la crisis de la comunicación

Nuevos paradigmas para un cambio de época

En qué crisis estamos y qué preguntas nos hacemos

Roberto Sardi

•  Los modelos teóricos de la modernidad se han caracterizado por una restricción profunda a explorar lo diverso, a dar cuenta de lo diferente, lo creativo, lo no domesticable, lo que se inscribe como acontecimiento y no puede fosilizarse en un modelo, en una estructura, o en un patrón fijo.

 

Abrir nuestro pensamiento creando espacios para lo informal –como “no formal” y no como “sin

forma”- implica dar lugar a los cambios como verdaderas transformaciones y no como un

despliegue de lo mismo y es, por lo tanto, una perspectiva tanto cognitiva como ética.

 

Nuevas perspectivas están en expansión gestando modelos no lineales, complejos y extraños. La civilización que creyó en las certezas definitivas, en el conocimiento absoluto y en el progreso permanente está derrumbándose y están abriéndose nuevos modos de pensar, de sentir, de actuar y vivir en el mundo.

 

El sujeto complejo ha producido un giro recursivo fundamental e irreversible. La transformación que estamos viviendo implica pasar de la búsqueda de certezas a la aceptación de la incertidumbre, del destino fijado a la responsabilidad de la elección, de las leyes de la historia a la función historizante, de una única perspectiva privilegiada al sesgo de la mirada.

 

En el camino nos encontramos con nosotros mismos profundamente unidos al mundo en una interacción compleja y multidireccional. Ese reencuentro del sujeto con su mirada ha dejado al descubierto nuestras limitaciones y nuestras posibilidades, ha eliminado las garantías tranquilizadoras y nos ha abierto las puertas al vértigo de la creación y de los interrogantes.

 

Todo el universo físico es visto hoy como una inmensa red de interacciones donde nada puede

definirse de manera absolutamente independiente y en el que flamea la tan recurrida pancarta del

“efecto mariposa”, cuya versión popular dice que cuando una mariposa aletea en el mar de la

China puede causar un tornado en Nueva York.

 

•  Esta vez la mariposa aleteó en Washington DC, más precisamente en el corazón del sistema financiero norteamericano. Y entonces la mariposa voló de acá para allá y desde ese momento se instaló el veredicto: estamos todos en crisis . Supongamos que esto sea cierto, supongamos que del síntoma no podemos escapar. Supongamos que la red globalizadora nos atrapó en la crisis. Ahora bien, ¿no convendría preguntarse en qué tipo de crisis estamos? Veamos posibilidades.

 

•  Las crisis adquieren siempre distintas formas. La primera de ellas es la crisis cuya entidad se reduce a ser pasaje entre una configuración y otra. La crisis como coyuntura, como impasse en el que transcurre la descomposición de una lógica y la composición de otra. Describe un estado de cosas donde hay destitución de una totalidad pero también hay fundación de otra. Es lo que solemos llamar transición. Hasta aquí lo conocido. Hasta aquí podemos dormir más o menos tranquilos.

 

Luego tenemos la crisis no ya como coyuntura sino como estado, como instalación permanente, como devenir caótico. Indica unas condiciones en las que, si bien hay destitución, nada indica que esa descomposición esté seguida de una recomposición general. Así pues, la crisis actual tal vez sea de este segundo tipo. Aún no lo sabemos.

 

•  ¿La actual crisis en el mundo consiste en la destitución de los Estados como modalidad espontánea de organización de los pueblos, como paninstitución donadora de sentido, como entidad autónoma y soberana con capacidad de organizar una población en un territorio? Si esto es así, mutilado de esa capacidad integradora, el Estado ya no es el que era. Su estatuto es otro.

Sin Estado capaz de articular simbólicamente el conjunto de las situaciones, las fuerzas de mercado

también alteran su estatuto y, en esta alteración, devienen en práctica dominante. Domina el

mercado, el sistema financiero y sus rebotes transgeográficos.

Si el Estado Nación era ese terreno que proveía un sentido para lo que allí sucediera, el mercado

es esa dinámica que conecta y desconecta –inevitablemente- lugares, mercancías, información,

personas, capitales o tecnología, sin que esa conexión/desconexión asegure a priori un sentido.

 

•  Es preciso aclarar que la crisis actual no remite al pasaje de una totalidad a otra (de la totalidad Estado Nación a la totalidad mercado). Tampoco se trata de un impasse entre dos configuraciones cualesquiera. La crisis actual resulta de la disgregación de una lógica totalizadora sin que se constituya –en sustitución- otra totalidad equivalente en su efecto articulador. De esta manera, lo específico de nuestra condición es que no pasamos de una configuración a otra, sino de una totalidad articulada a un devenir no reglado.

 

Si la crisis no revela un impasse sino un funcionamiento determinado. Si el devenir no reglado es la temporalidad específica de la dinámica actual, la noción de crisis como interrupción tal vez complique la posibilidad de pensar en su especificidad el despliegue actual del mercado ¿Por qué? Porque hoy la crisis no es impasse ni coyuntura sino modo de funcionamiento efectivo. En este sentido, la crisis como devenir caótico ha llegado para quedarse.

 

•  Investigar la crisis actual implica investigar cuáles son las operaciones de pensamiento capaces de

operar en la crisis. Si se verifica una serie de dificultades para que una lógica se reproduzca como

hasta entonces, es posible pensar que también entra en crisis la serie de recursos y operaciones de

pensamiento disponibles para percibir la crisis. En este sentido, los cambios aleatorios y

desreglados que constituyen la experiencia actual llamada crisis, convierten en obsoletos los

parámetros disponibles para pensar. Así, también entran en crisis los recursos para pensar la crisis.

Sin duda, ya nada es igual. Tampoco las categorías. Las categorías pensadas en condiciones

nacionales son incapaces de pensar la crisis como dato permanente de nuestras vidas, también son

incapaces de pensar el devenir aleatorio como funcionamiento efectivo de la dinámica actual. Pero

este devenir aleatorio ha venido para quedarse. Entonces, será necesario pensarlo, más allá de que

estemos perplejos ante el despliegue de un devenir imposible de anticipar.

•  El proceso de reestructuración socioeconómica implementado en los últimos años en Argentina ha originado numerosas modificaciones en el ámbito ocupacional. El desempleo ha estado vinculado con complejas dificultades que planteaban las inadecuadas políticas económicas que venían adoptando distintos gobiernos y, en algunos casos, esta situación intentaba justificarse por el advenimiento de una implacable revolución tecnológica y por la globalización de los mercados.

 

Un confuso concepto de naturalización del fenómeno nos llevaría a considerar que el desempleo es

un hecho consustancial al progreso económico y tecnológico, un precio que habría que pagar ante

el avance científico y el desarrollo de la economía, una consecuencia inevitable del crecimiento

demográfico, o una catástrofe epidemiológica internacional que, inevitablemente, tendremos que

padecer por el solo hecho de pertenecer al planeta.

 

•  Este escenario implica hoy cambios significativos tanto en el sistema productivo como en la

naturaleza de los servicios y necesariamente en las dimensiones cuantitativas (efectos directos

sobre la creación de empleo) y cualitativas del trabajo (flexibilización del mercado de trabajo,

desindicalización, crecimiento del autoempleo, crecientes tasas de rotación y ocupación temporal,

traslación de la ocupación hacia el sector terciario, modificación en la estructura de distribución del

ingreso, etc).

 

En el primer aspecto se ha instalado el debate acerca del efecto neto de la introducción de nuevas

tecnologías sobre la ocupación. En algunos casos se afirma que la creación de un nuevo dinamismo

de la economía mundial determinará un resultado positivo en el largo plazo sobre la generación de

empleo, a pesar de la mayor desocupación que se produce en el corto plazo por la sustitución de

mano de obra por aplicación de robótica, microelectrónica y genética. En cuanto a los efectos

cualitativos, resultan preeminentes los cambios vinculados con los contenidos formativos:

  • cambios de oficios y de profesiones,
  • cambios en los oficios y en las profesiones,
  • el trabajador especializado deviene en polivalente o con conocimientos cruzados y
  • se adicionan nuevas competencias estrechamente vinculadas a las exigencias del entorno.

 

9. La naturaleza, intensidad y ritmo de las modificaciones que se están produciendo, obliga a un

cambio correlativo de los criterios y mentalidad con que los trabajadores en general conciban y

asuman su rol.

 

A los periodistas, editores, estudiantes y profesionales de la comunicación se nos plantea un nuevo

desafío: interrogarnos sobre la forma en que hoy construimos nuestros conceptos sobre el mundo del

trabajo en un contexto delimitado por las condiciones históricas enunciadas.

 

Al igual que en otras profesiones u oficios, los periodistas hemos elaborado determinadas

representaciones sobre nuestra propia experiencia laboral. Los conceptos que empleamos

cotidianamente para categorizar nuestro trabajo, condiciones, situaciones y problemas laborales no

son sólo contenidos de nuestra conciencia individual, sino también productos de una experiencia

colectiva compartida a través del lenguaje, las costumbres o las prácticas sociales. El trabajo es

también un factor que debe ser considerado para explicar las diferencias que seguramente presentan

las ideas actuales con aquellas que teníamos en épocas en que crecía el empleo o que existía cierto

convencimiento sobre la posibilidad de ampliar permanentemente las oportunidades laborales para

toda la población.

 

10. Los cambios organizacionales y los rumbos vertiginosos de la economía están ejerciendo un enorme

impacto sobre las calificaciones de la población activa. En la Argentina y en el mundo no sólo

comienzan a desaparecer los tradicionales puestos de trabajo , también los escasos empleos futuros

precisarán, a su vez, de personas con habilidades múltiples y multidisciplinarias, con capacidad de

trabajar en equipo y de gestionar y gerenciar proyectos. De esta manera, la calidad de los recursos

humanos va a liderar el objetivo de facilitar la adaptación a los cambios estructurales y

tecnológicos .

 

11 . “Soy periodista y quiero trabajar de periodista” es un concepto que, inicialmente, invita a la reflexión. Si

el periodista congela su campo de acción sólo en los espacios tradicionales (esto es trabajar en

agencias de noticias o medios gráficos, radiales o televisivos) restringe tanto el desarrollo de

competencias claves como su acceso al mercado de trabajo.

 

Así como es necesario entender que la búsqueda de empleo es casi una gestión anacrónica (que

deviene hoy inexorablemente en ofrecer servicios) , ser periodista hoy no significa explicitar,

describir y clasificar la ocupación, exige eso sí la evaluación de necesidades y competencias

requeridas y la posibilidad de ser satisfechas desde los conocimientos y destrezas de un

conjunto interactuante de disciplinas comunicacionales.

 

 

•  Las rápidas transformaciones del entorno económico, la evolución de las necesidades de los

anunciantes, la aparición de nuevos medios y la impronta de la competitividad generan ciertas

tendencias en la evolución del mercado de la comunicación.

 

Por un lado tenemos un movimiento de concentración y presión alrededor de grupos cada vez

más potentes, especializados, y con vocación de antropofagia multimedial. La estrategia de estos

grupos se completa con una carrera hacia la internacionalización y, para muchos de ellos, en un

desarrollo sobre el territorio nacional a través de una política regional de implantación.

 

•  Estamos todos en crisis porque todos somos habitantes de este mundo, nos dicen. Ahora bien,

compartir el mundo no significa compartir los modos de habitarlo. En este sentido, será preciso

distinguir entre un pensamiento sometido a las determinaciones de mercado y un pensamiento

orientado a la producción de situaciones habitables a partir de las condiciones del mercado

financiero. En definitiva, pensar una subjetividad y una subjetivación en situación de desamparo.

 

 

 

 

Video de Apertura de Las Jornadas
El Águila

 
Presentaciones Artisticas
de las Jornadas

Tambores

Chau Coco

Escuchar
Chau Coco


 

Damian Naon

Escuchar Presentación
Damian Naon

 
Tango

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Algunos Trabajos Presentados en la Jornada

Audiovisuales

 
 
 
Sonoros

Aerolíneas Argentinas

Diego Dominelli

FM Varela

Variaciones sobre el poder
Ariadna Cossio

 
 

Trabajos escritos presentados en las Jornadas

La Comunicación ante la diversidad de la crisis actual.

Hugo E. Stefanazzi

La urgencia del debate por una nueva ley de comunicación.

Florencia Copley

El nuevo camino de las comunicaciones. Las redes periodísticas, a través de los comunicadores independientes, son la alternativa.

Alejandro Jacobsen

Una crisis ajena.

Ernesto José Suárez

La crisis mundial y la crisis en la comunicación.

Mariela Fiamingo

En qué crisis estamos y qué preguntas nos hacemos

Roberto Sardi

Responsabilidad Social Empresarial (RSE): Reinserción Sicológica al Empleo (RSE).

Francisco Ule Rebolledo

Transformación del lenguaje, incomunicación personal y reconceptualización de la información en el siglo XXI.

Pablo D´Elio

Universidad y trabajo ¿Un callejón sin salida (laboral)?.

Javier Borelli

 



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